OpenAI pasó de ser un laboratorio de investigación a convertirse en la empresa más influyente — y más polémica — del sector tecnológico en menos de dos años. Lo que sigue es una cronología de los eventos que han definido su trayectoria: crisis de liderazgo, disputas legales, alianzas militares y una carrera por la inteligencia artificial general que no se detiene.
Noviembre 2023: el despido y regreso de Sam Altman
El viernes 17 de noviembre de 2023, la junta directiva de OpenAI destituyó a Sam Altman como CEO. El motivo oficial: falta de «consistencia en la comunicación» con el consejo. Mira Murati fue nombrada CEO interina.
Lo que siguió fue un fin de semana de negociaciones frenéticas. Greg Brockman, cofundador y presidente, renunció en solidaridad con Altman. Las negociaciones para su retorno fracasaron. Emmett Shear, ex CEO de Twitch, fue nombrado como tercer CEO en tres días.
El lunes, Microsoft movió ficha: contrató a Altman y Brockman para liderar un nuevo equipo de investigación en IA. Satya Nadella lo anunció antes de que abriera Wall Street. Simultáneamente, más de 700 empleados de OpenAI — prácticamente toda la plantilla — firmaron una carta amenazando con seguir a Altman a Microsoft si la junta no dimitía.
El miércoles 22 de noviembre, Altman volvió a OpenAI como CEO. La junta fue reestructurada con Bret Taylor (ex CEO de Salesforce), Larry Summers y Adam D’Angelo. Microsoft obtuvo un puesto de observador en el consejo. La crisis duró cinco días y reveló la fragilidad de la gobernanza de una empresa que vale decenas de miles de millones.
Noviembre 2023: el proyecto Q* y la sombra de la AGI
Según Reuters, la destitución de Altman fue precipitada por una carta interna de investigadores advirtiendo sobre un avance significativo en el proyecto Q* (pronunciado Q-Star). El equipo afirmaba haber desarrollado un sistema capaz de resolver problemas matemáticos que requerían razonamiento abstracto — un paso que algunos dentro de OpenAI interpretaron como un acercamiento a la inteligencia artificial general (AGI).
La AGI — una IA capaz de igualar o superar la capacidad cognitiva humana en cualquier tarea — es la meta declarada de OpenAI desde su fundación. Pero la posibilidad de estar cerca planteó más preguntas que respuestas: ¿Quién decide cuándo un avance es demasiado peligroso para publicar? ¿El CEO? ¿La junta? ¿Los investigadores? El conflicto entre Altman y la junta reflejó precisamente esa tensión entre velocidad comercial y prudencia.
Diciembre 2023: The New York Times demanda a OpenAI
El 27 de diciembre de 2023, The New York Times presentó una demanda contra OpenAI y Microsoft por el uso no autorizado de sus artículos para entrenar modelos de lenguaje. El NYT alegó que el entrenamiento constituía una violación de derechos de autor que podría valer «miles de millones de dólares» en daños.
La demanda fue más allá de un conflicto entre dos empresas. Cuestionó el modelo completo de entrenamiento de IA generativa: si las empresas necesitan licencia para usar contenido publicado en internet, los costes de entrenar modelos se disparan y el acceso a datos se convierte en ventaja competitiva. Las implicaciones para cualquier empresa que use IA generativa son directas — desde la procedencia de los datos hasta la responsabilidad legal por el contenido generado.
El caso sigue abierto y ha generado demandas similares de otros medios y creadores de contenido. El resultado sentará precedente sobre la relación entre propiedad intelectual e inteligencia artificial.
Enero 2024: OpenAI colabora con el Pentágono
En enero de 2024, OpenAI modificó sus términos de uso para permitir aplicaciones militares y de seguridad nacional. La empresa anunció una colaboración con el Departamento de Defensa de Estados Unidos centrada en proyectos de software — incluyendo ciberseguridad y prevención del suicidio de veteranos.
El giro fue significativo. Hasta la crisis de noviembre, OpenAI prohibía expresamente el uso militar de su tecnología. Con Microsoft — empresa con contratos militares por miles de millones — sentada en el consejo, la reorientación parecía inevitable. La pregunta ética quedó planteada: ¿dónde está el límite entre uso defensivo y ofensivo de una tecnología diseñada para «beneficiar a toda la humanidad»?
Junio 2024: Elon Musk retira su demanda (y lanza xAI)
En marzo de 2024, Elon Musk — cofundador de OpenAI en 2015 — demandó a la empresa por incumplimiento de contrato, alegando que había abandonado su misión original sin ánimo de lucro para convertirse en un negocio cerrado al servicio de Microsoft. Musk pidió al tribunal que obligara a OpenAI a liberar su investigación al público.
En junio, Musk retiró la demanda sin dar explicaciones. El caso fue desestimado sin prejuicios, lo que le permite reabrirlo en el futuro. OpenAI respondió que la demanda era un intento de Musk para «apropiarse del éxito logrado por otros».
Mientras tanto, Musk fundó xAI, recaudó 6.000 millones de dólares en Serie B (valoración de 24.000 millones) y lanzó el chatbot Grok. También criticó públicamente a Apple por integrar ChatGPT en sus dispositivos, amenazando con prohibir dispositivos Apple en sus empresas. La rivalidad Musk-Altman dejó de ser legal para convertirse en competencia directa.
Qué significan estos eventos para las empresas
La historia de OpenAI entre 2023 y 2024 no es solo un drama corporativo. Es un mapa de los riesgos y oportunidades que la IA genera para cualquier empresa que dependa de esta tecnología:
- Riesgo de proveedor: Si tu empresa depende de la API de OpenAI, la estabilidad de esa empresa te afecta directamente. La crisis de noviembre demostró que cinco días de incertidumbre interna pueden sacudir a todo un ecosistema. Diversificar proveedores de IA no es paranoia — es gestión de riesgo.
- Propiedad intelectual: La demanda del NYT plantea preguntas sin respuesta clara sobre quién es responsable del contenido generado por IA y qué datos puedes usar legalmente. Si tu empresa genera contenido con IA, necesitas una política interna clara.
- Velocidad vs gobernanza: OpenAI demostró que las empresas de IA se mueven más rápido que sus propias estructuras de gobernanza. La lección para cualquier empresa que integre IA: tu capacidad de supervisar la tecnología debe evolucionar al mismo ritmo que la tecnología misma.
- El factor humano: Toda esta historia — desde el despido de Altman hasta la demanda de Musk — gira alrededor de personas: ambición, ego, visión, miedo. La tecnología es la herramienta; las personas son el sistema operativo. Lo exploramos en profundidad en nuestro análisis sobre por qué la tecnología sin personas no funciona.
Preguntas frecuentes
¿Por qué despidieron a Sam Altman de OpenAI?
La junta directiva alegó falta de transparencia en las comunicaciones de Altman. Fuentes posteriores apuntaron a que un avance interno en el proyecto Q* — potencialmente un paso hacia la inteligencia artificial general — generó desacuerdo entre Altman y miembros de la junta sobre cómo gestionar los riesgos. Altman fue restituido cinco días después tras presión de inversores y empleados.
¿Qué es el proyecto Q* de OpenAI?
Q* (Q-Star) es un proyecto interno de OpenAI que supuestamente logró resolver problemas matemáticos que requieren razonamiento abstracto. Algunos investigadores lo consideran un avance hacia la AGI — inteligencia artificial general capaz de igualar la cognición humana. Los detalles técnicos no se han hecho públicos.
¿Cómo afecta la demanda del NYT a las empresas que usan IA?
Si los tribunales determinan que entrenar modelos con contenido protegido requiere licencia, los costes de desarrollo de IA aumentarán y el acceso a modelos podría restringirse. Para las empresas usuarias, el riesgo está en la responsabilidad sobre el contenido generado y la necesidad de verificar las fuentes de los datos utilizados.
¿Debería mi empresa depender de un solo proveedor de IA?
No. La crisis de OpenAI demostró que la estabilidad de un proveedor de IA depende de factores que van mucho más allá de la tecnología: gobernanza, disputas legales, cambios estratégicos. Evaluar alternativas (Claude, Gemini, modelos open-source) y diseñar una estrategia de transformación digital que no dependa de un único proveedor es una decisión prudente. Si necesitas ayuda para evaluar opciones, hablemos.




