Mayte Tortosa a vista de Dron en Ibiza

La importancia de tener proyectos profesionales: claves para una vida profesional plena

He aprendido muchas cosas a lo largo de mi trayectoria vital y específicamente profesional. He trabajado por cuenta ajena, como directiva en 7 sectores diferentes, he trabajado por cuenta propia en proyectos para otros, y como emprendedora y empresaria…Y si algo tengo clarísimo después de todos estos años es que en esa mi incesante búsqueda de una vida plena y satisfactoria, la clave es tener proyectos profesionales retadores y motivadores (con motivus, relacionado con el motor que hace que algo se mueva). Eso cobra una relevancia especial. Los proyectos no solo reflejan nuestras aspiraciones y habilidades, sino que también son un mapa que nos guía hacia el futuro que deseamos. Te dejo cuatro claves fundamentales para vivir una vida profesional (y personal, ¿porque no?) con propósito y significado en base a mi experiencia reciente.

1. TENER UN PROYECTO DE VIDA

Un proyecto de vida es como un faro que ilumina nuestro camino. Define nuestras metas, pasiones y lo que queremos lograr en diferentes etapas de nuestra vida. En el contexto profesional, esto implica entender qué queremos lograr en nuestra carrera, qué tipo de profesional ( y persona) queremos ser y cómo nuestras metas laborales se alinean con nuestros objetivos personales.

Un proyecto de vida bien definido actúa como una brújula, ayudándonos a tomar decisiones que están en consonancia con nuestros valores y aspiraciones. Esto puede implicar la búsqueda de roles que nos desafíen, la adquisición de nuevas habilidades o incluso un cambio radical de carrera si eso es lo que necesitamos para sentirnos realizados. En mi caso, volcarme en un proyecto que me desafíe y exija que aprenda nuevas habilidades en Proportione, donde tenga que empaparme de todo lo relacionado con IA generativa, posicionamiento (SEO), omnicanalidad (combinación de canal físico y el e-commerce). Esos proyectos, construyen mi proyecto de vida.

2. SABER DÓNDE QUIERES ESTAR Y DÓNDE NO

Conocer nuestro destino deseado es tan importante como saber dónde no queremos estar. Esta claridad es esencial para evitar caminos que nos desvíen de nuestros objetivos. Preguntarnos «¿Estoy donde quiero estar?» nos ayuda a evaluar continuamente nuestra trayectoria profesional y realizar ajustes según sea necesario.

Esta pregunta también nos invita a reflexionar sobre nuestro entorno laboral actual, la cultura de la empresa, las oportunidades de crecimiento y si estas circunstancias se alinean con nuestro proyecto de vida. Tal reflexión a menudo lleva a decisiones valientes y cambios necesarios en nuestra carrera. Doy gracias por lo valiente que soy al tomar decisiones ya que no soy persona de zona de confort, que viene más por el aburrimiento que me genera. Los cambios son vitales en mi caso: es lo que realmente me hace sentirme viva. En general lucho contra la pereza, el hastío o el exceso de comodidad. Y cuando me ocurre: mal asunto. 

En mi caso, cuando me pregunto dónde quiero estar, lo que contesto afirmativamente es que quiero seguir aportando en consultoría estratégica de People & Tech, en  transformación organizativa y digital y su impacto en las personas que deben liderarla y van a ser lideradas. Quiero estar ahí, primero porque soy buena en esa área ( y sin que suene presuntuoso, por favor: uno sabe lo que se le da bien y lo que no), segundo, porque me encanta acompañar a clientes, sus personas, cubrir sus necesidades, aportándoles soluciones solo para ellos, llave en mano, entregándoles un valor diferencial y tercero, porque eso me permite tener dinamismo en los objetivos y proyectos, un aprendizaje continuo, y tomar el pulso del mercado. 

3. DAR IMPORTANCIA A LO QUE REALMENTE ES IMPORTANTE

En un mundo lleno de distracciones y obligaciones, es fácil perder de vista lo que realmente importa. Una pregunta crucial que debemos hacernos es: «¿En 6 meses, cuánto me va a preocupar eso que ahora me preocupa?». Esta perspectiva a largo plazo nos ayuda a distinguir entre lo que es urgente y lo que es verdaderamente importante.

En el ámbito profesional, esto podría significar priorizar proyectos que alineen con nuestros valores y metas a largo plazo, en lugar de perseguir éxitos a corto plazo que no nos aporten satisfacción duradera. También implica aprender a decir no a tareas o compromisos que nos desvían de nuestro objetivo principal. 

Y decir que sí a aquello que refuerza nuestros valores (esos que tienen vocación de permanencia). En mi caso, dedicar SÍ o SÍ, el 20% de mi tiempo a la docencia, la enseñanza en entornos educativos, asociativos o directivos Y como mínimo, el 5% de mi tiempo a entornos fundacionales asociados a la discapacidad intelectual. 

4. NO VIVIR POR INERCIA

Vivir por inercia es dejarse llevar por la corriente sin un sentido de dirección. En el contexto profesional, esto puede manifestarse como una falta de proactividad en nuestra carrera, simplemente conformándonos con lo que viene en lugar de buscar activamente lo que deseamos.

Romper con la inercia requiere introspección y la voluntad de tomar medidas proactivas. Significa establecer metas claras y perseguirlas con determinación. También implica estar abierto a nuevas oportunidades y estar dispuesto a salir de nuestra zona de confort.

Hace unos meses, un buen amigo que trabaja en el sector de HR, ( headhunting, para más señas) me insistía en volver al área de People & Culture, pues con mi perfil actual, estaría muy reconocida por mi perfil de emprendedora startup y gestión de la complejidad ante los cambios de estructuras organizativas y personas. Le respondí algo rotunda: “eso ya lo he hecho, quiero hacer otras cosas” Hoy es posible que siendo senior, hagas cosas que no hiciste antes porque tienes una base de experiencia brutal y si eres inquieto, capacidad para seguir aprendiendo. Siento que estoy en mi mejor momento y lo quiero aprovechar para mí. Lo quiero disfrutar desde el vértigo de aprender cosas nuevas que me demuestren que SOY CAPAZ y engrosen mi check list.

En mi caso, la guinda del pastel es aprender un nuevo idioma como el portugués, conocer su mercado, formarme en plataformas de e-commerce para implantarlas en clientes y que sus ventas crezcan y sus personas más. ¿Quién dijo miedo?

Conclusión

Tener un proyecto profesional es una parte integral de una vida plena y con propósito. Nos proporciona dirección, nos ayuda a priorizar lo que es verdaderamente importante y nos impulsa a evitar la complacencia y la inercia. Al reflexionar regularmente sobre dónde estamos, hacia dónde queremos ir y lo que realmente valoramos, podemos asegurarnos de que nuestras carreras sean no solo exitosas, sino también significativas y enriquecedoras. En última instancia, es el viaje hacia estos objetivos, y no solo la llegada, lo que da forma a una vida profesional y personal satisfactoria. ¡Disfruten del paseo! Son tiempos para hacerlo. Yo ya lo estoy haciendo.

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